26/07 - 31/07/2016

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La dificultad de vivir la fe donde sólo uno de cada diez es católico

2016-07-29 / News

Solo el diez por ciento de la población de Corea del Sur es católica, es muy difícil generar una comunidad de cristianos fuerte en esas circunstancias. Estar en comunión con otros cristianos fue la razón que movió a Hanna Suh para venir a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.

Para la surcoreana es un regalo de Dios el venir a esta concentración católica. “El Papa invitó a la juventud de todo el mundo porque quiere que seamos católicos felices y para darnos la catequesis”, ha dicho la joven. “Estamos en un país diferente, donde todos tenemos las mismas preguntas: ¿qué será de nuestra vida? de nuestro futuro, de nuestro matrimonio, de nuestro trabajo… y el poder compartir con toda esta gente nuestras inquietudes es algo maravilloso”, ha comentado.

En otras ocasiones ya se había desplazado para participar de la riqueza que implica este tipo de eventos donde está presente el Papa. Suh ha participado como voluntaria de comunicación en la edición de Cracovia y ha sido muy gratificante y emotivo para poder rezar con tantos jóvenes como ella.

“Mi primera vez como peregrina, hizo que mi fe creciera y se hiciera más fuerte”, ha sentenciado la voluntaria. La primera vez que participó en una JMJ, fue en la de Sidney, allí vivió la fe desde la panorámica peregrina. “Fue muy emocionante para mí estar con tantas personas que viven con Dios y con tantos jóvenes que se juntan por una misma razón”, ha señalado conmocionada, para ella es muy complicado tener un grupo de jóvenes católicos con los cuales compartir la fe, al menos un grupo numeroso.

Ésta es la segunda Jornada en la que Suh participa y para ella el cambio de peregrina a voluntaria es muy significativo. “Es muy emocionante estar de voluntaria, y más en comunicación, puesto que tu responsabilidad es mucho mayor, tienes que hacer tu trabajo muy conscientemente”, ha explicado la surcoreana con respecto a su trabajo en el centro de prensa, donde realiza su misión estos días.

Como anécdota Shu ha contado que el primer día en Polonia le comentaron que muchos polacos católicos no comían carne los viernes y les entregaron un calendario donde estaba señalada la vigilia. Esta tradición le gustó tanto que ha decidido experimentarla estos días en Cracovia.

Para finalizar, la voluntaria comentó que espera ir a las próximas Jornadas Mundiales, puesto que para ella es una fuente de alegría, fuerza y amor para seguir en la vida.

 

Silvia Palomino Manzaneque

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