26/07 - 31/07/2016

7. La Misericordia y Sor Faustina Kowalska


                                                                                                                                                            7. La Misericordia y Sor Faustina Kowalska


Dios no sólo habla de la Misericordia en la Santa Biblia. Miles de cristianos de todos los tiempos y la Iglesia han proclamado de muchas maneras la verdad acerca de la misericordia de Dios y la liturgia la anuncia “in aeternum misericordia eius” (Sal. 136). Sin embargo, en el siglo pasado, Dios eligió a una persona en particular, una vez más, para recordarle al mundo la gracia del misterio de la misericordia. En esta reflexión intentaremos acercarnos a la esencia de lo que Dios le reveló a Santa Faustina Kowalska.

1.Dios elige lo que es pequeño y débil

La Misericordia Divina se revela en la persona que Dios elige como instrumento. Helena Kowalska no era una joven rica, educada o hija de padres nobles. Ella terminó, por su cuenta, el tercer grado de la escuela primaria. Tampoco fue un ejemplo de una persona sana: murió después de una segunda enfermedad a los 33 años sin haberse desempeñado en ninguna función importante en la congregación a la que pertenecía.
Ya en Su elección de esta joven sencilla Dios nos dice que no tengamos miedo de quienes somos, de lo que somos capaces o de nuestra clase social. Si Dios quiere, Él puede convertirnos en instrumento de tal misericordia por intermedio de la cual Él puede hacer en este mundo mucho más que a través de las personas más influyentes o educadas del planeta.

2.Misericordia de acción antes que Misericordia de palabra


Sor Faustina no era conocida, precisamente, por hablar de la Misericordia Divina, a pesar de que su vida fue moldeada por la misericordia y a pesar de que se la conozca como “la secretaria de la Divina Misericordia”; Faustina escribió los mensajes y las experiencias con Jesús en su Diario. Se la recuerda en la cotidianeidad como una persona humilde, amable, trabajadora, en constante oración y siempre dispuesta a ayudar a los necesitados, especialmente a aquellos que llegaban a la puerta del convento.

Si Dios no se hubiera preocupado por hablar de la Misericordia, Él nunca le habría mandado a Faustina a escribir el Diario. Sin embargo, el ejemplo que ella dio con su vida permanece indeleble para nosotros como un exhortación para obrar con misericordia, más que para hablar de ella.


3.La Misericordia es un asunto de vida y de muerte

Quien lea el Diario de Faustina no podrá evitar sentirse impresionado cuando se refiere al sufrimiento, el tormento, el pecado y el infierno. Hace más de 10 años, en una defensa de tesis de doctorado en la Universidad Gregoriana, uno de los profesores preguntó si Faustina no era una santa “muy triste” refiriéndose a este contenido. ¿Fue, realmente, una revelación de la Buena Nueva? Esta pregunta aún hoy puede aparecer en la mente de quien lee el Diario
De todos modos, si la Misericordia es una reacción a la miseria, a la pobreza y al pecado, uno no puede sorprenderse de que ella se refiera a esto. Es normal que en los hospitales se hable mucho de enfermedades y de peligro de muerte… Aún más: silenciáramos el tema del pecado, la miseria y el infierno, sería mucho más difícil entender por qué Dios debería ser misericordioso. Los que están sanos no necesitan de un médico.

4.La Misericordia puede doler

Sor Faustina no escribió únicamente acerca del sufrimiento, sino que lo experimentó por muchos años en su propia vida. La cruz de la enfermedad, la falta de comprensión humana y la indignación no cesaron ni siquiera con su muerte. Durante casi 20 años (1959-1978) la Santa Sede prohibió la propagación del culto a la Divina Misericordia
Quien quiera proclamar la Divina Misericordia debe estar dispuesto a sufrir; sufrimiento que puede provenir, incluso, de personas de la Iglesia. Sostener nuestra propia cruz es la mejor prueba de que Dios obra en nosotros y a través de nosotros, más allá de los mandamientos humanos.

5.La proclamación de la Misericordia tiene formas específicas

Santa Faustina le deja al mundo métodos específicos de culto a la Divina Misericordia. Gracias a Faustina, nosotros tenemos la imagen de Jesús Misericordioso, la Coronilla a la Divina Misericordia, la Novena a la Divina Misericordia y la Fiesta del Domingo de la Divina Misericordia. Cada una de estas formas de culto se enfoca en la misericordia de Dios. Incluso la misma Santa se “esconde” un poco detrás de la imagen de Jesús Misericordioso: la imagen es más conocida que la propia Faustina; esto no es común entre los Santos.
Esta actitud de Santa Faustina debería ser la luz de cada día, especialmente para aquellos que son voluntarios. Cuando ayudan a la gente nunca deben olvidar que la fuente es la Misericordia es Dios; que la primera tarea, responsabilidad y consecuencia natural de la vida es mostrar la Misericordia Divina. Esconderse detrás de Su obra de forma tal que la gente pueda descubrir, gracias a nosotros, no, únicamente la fuerza del amor humano, sino el amor de Dios por sobre todas las cosas.


6.Dios ama a las personas por sobre todas las cosas

La Misericordia de Dios que nos muestra Santa Faustina no es algo nuevo que hay que agregar al Evangelio. Es una verdad medular de la Buena Noticia que proclama que Dios es amor.

“ Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.” (Juan 3,16)

Jesús le dice a Faustina:
“Yo soy el amor y la Misericordia Misma; no existe miseria que pueda medirse con Mi misericordia.” (Diario 1273)
“Habla al mundo de Mi misericordia, de Mi amor. […] Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. Dile (a todo el mundo), hija Mia, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. (Diario 1074)
Predicar la Misericordia de Dios es ofrecerle al mundo en sus manos la esencia del Evangelio. Es ser una persona que ama más al mundo porque le ofrece lo que más necesita: un amor que no conoce límites.

7.Todo comienza con la confianza

La inscripción de la imagen que el mismo Jesús mandó a pintar proclama: “Jesús, confío en Ti”. Estas palabras son el comienzo y el final de todo. Esta única oración es la clave para el infinito tesoro de la Misericordia Divina y, al mismo tiempo, esta frase es la prueba de que la misericordia de Dios ya está obrando en el corazón del hombre. Todo comienza con la confianza y la confianza es el punto más alto de todos los sentimientos humanos, decisiones y formas de pensar.
Dios es bondad. Dios es todopoderoso. Dios está siempre para nosotros y para el mundo entero. Confiemos en Él, a pesar de nuestros pecados. Confiemos en Él, a pesar de la mayor de las tragedias. Confiemos en Él en el dolor y en nuestros problemas más grandes. Y recemos para que el mundo no nos haga perder la fe y la fuerza en nuestra vida como para que ya no podamos decir: “Jesús, confío en Ti”.






PL._7_Milosierdzie_Faustyna_ES.pdf pdf 430.34 KB 29-03-2016 Pobierz

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